Los guerreros del páramo

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“Mi sueño es vivir tranquilo en una zona como esta”.

Laura Camila Sandoval Camacho
Jhoan Esteban Ortiz Osorio 

Hay un lugar donde el agua nace, donde el viento sopla libre y puro, donde el aroma de un café paramuno, una agua de panela, una chucula o el campo se mezclan con el mugir del ganado, el latir de un perro, el golpe del azadón de un campesino que prepara la tierra para el cultivo, y el humo constante de pequeñas chimeneas de las casas de los paramunos; un lugar donde algunas personas tiznan de color negro su piel al extraer de la tierra lo que les dará su sustento, donde el azul del cielo con sus nubes convertidas en neblina, tocan delicadamente las verdes montañas y las cubren de color blanco en ciertos momentos del día. Hay un lugar donde el agua nace y se llama páramo. 

 

Entre los 3000 y 3800 metros sobre el nivel del mar se encuentra el Páramo de Guerrero, un ecosistema que tiene pinceladas ambientales y sociales, donde los frailejones o las estrellitas de páramo enmarcan en gran parte la belleza de su paisaje, además advierten de la llegada al bosque enano y la importancia de su preservación y cuidado. Pero no solo la naturaleza los llena de vida, también el ganado, las fincas, los campesinos y sus cultivos hacen que estos lugares se tornen más cálidos a pesar de su altura.  

 

En un recorrido por este bosque de niebla se observan paisajes enmarcados entre el verde del cultivo de la cebolla y sus montañas, el marrón del color de sus papas, el gris y negro del humo que emanan las chimeneas que explotan minerales; minas que posicionan a Guerrero como el páramo con más permisos mineros activos, los que se ven mayormente en la entrada a Tausa. Se trata de un municipio que tiene zonas pertenecientes a este ecosistema, pero que es también la palabra utilizada por sus antiguos pobladores, los Muiscas, para definir el territorio de la labranza alta, es decir, el páramo, un lugar sagrado que para ellos representa la vida.

 

Alirio Olaya Herrera es un arquitecto tausano, arraigado a su tierra, una persona que ha vivido a Guerrero desde diferentes puntos de vista, como gestor de las minas de explotación de Coque, e integrate de gremios como Fedepapa y Fedecarbón, y recientemente como un protector de los paramunos y sus actividades económicas, pero a su vez de la preservación de la zona de páramos.

Para mí qué es el páramo - Alirio Olaya Arquitecto
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Dentro de este recorrido por Guerrero, entre los cultivos, las minas y el ganado del mismo Tausa, al alejarse del municipio y subir por una trocha se encuentra una de las veredas que limita con el páramo, llamada Lagunitas, en esta tiene su finca Mónica Yamilé León, a una altura de 3340 m.s.n.m, una  citadina que desde muy pequeña lleva en su corazón el amor por el campo, es ingeniera agroindustrial y guardapáramo. Vive en Cajicá junto a sus padres, pero normalmente viaja dos veces por semana a visitar su finca La Inesita en el páramo. La mayoría de veces va acompañada de su padre y en ocasiones su hermano, con ellos los trayectos se convierten en anécdotas de familia, que los alejan del ruido de la ciudad y los conectan con este ecosistema.


Para Mónica su amor por Guerrero, su insistencia para enseñarles a los campesinos a preservarlo mientras viven de sus cultivos la convierten en una guerrera, pero no solo a ella sino a todos los paramunos, pues afirma que el páramo

Para mí qué es elpáramo - Mónica Yamilé Ingeniera Agroindustrial
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El recorrido por este bosque enano lleva también a Zipaquirá, concretamente a las veredas de Empalizado, Páramo Occidental y Páramo Oriental que hacen parte del complejo, allí vive Ana Sofía Ortiz y Carlos López Ortiz, carupenses que migraron hace más de 40 años al páramo, con el fin de tener un mejor futuro para toda una familia conformada por papá, mamá y cuatro hijos, ahora, Carlos junto con uno de sus hermanos se dedican al cultivo y al ordeño, mientras Ana hace los oficios de la casa, cocina y le ayuda a sus hijos con las vacas. 

 

Viven en una cabaña pequeña y en obra negra, es la última casa de ese camino largo y pedregoso de Empalizado, la más alejada de las veredas, donde dos perros, uno grande color negro azabache, y otro pequeño del mismo color, reciben a los visitantes meneando sus colas y lamiendo sus manos o rostros. Al estar en su finca a 3339 m.s.n.m el aire es frío, el viento abraza pero es escalofriante y la vista se inunda del verde del cultivo de la cebolla, o el café de las papas mezclado con el aroma del pastal del campo y del ganado. 

 

Para estos dos paramunos su pedacito de páramo es un subsistir, para ellos como campesinos, es su forma de producir y generar el sustento que les permite vivir de este ecosistema y dentro de él, Carlos afirma que

Para mí qué es el páramoCarlos López - Campesino
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Pero también tienen claro que ninguna otra parte les puede brindar la calma que ofrece vivir a 3339 m.s.n.m, así lo asegura Ana:

Para mí qué es el páramoAna Sofía Ortiz - Campesina
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Otro de los caminos que conduce a Guerrero es el de Carmen de Carupa, en Cundinamarca, pueblo que al estar ubicado a los 2900 m.s.n.m. se cubre de niebla en ciertos momentos del día, lo que permite ver como sus coloridas casas coloniales se pintan de un blanco espeso, que da fe del frío que puede apreciarse a esta altura. La vía angosta y pedregosa que sube hacia el páramo recibe a sus habitantes con una mina de gravilla, excavaciones que un kilómetro más arriba muestran los socavones color café claro o amarillo quemado, que han dejado cicatrices en las montañas de Guerrero por varios años. 

 

Rosa Helena Rodríguez es una carupense de nacimiento, representante del Páramo de Guerrero en la Mesa Nacional de Páramos, una líder social activa en su lucha por defender a los campesinos. Vive actualmente en Ubaté, pero constantemente viaja a su finca La Primavera ubicada entre los 3000 y 3500 m.s.n.m en Guerrero, allí puede observar más claramente el panorama que día a día viven los paramunos, la desigualdad social y educativa que pueden llegar a tener, y el olvido por periodos de un gobierno que poco los reconoce.

 

Razones como las anteriores hacen que Rosa persista en su lucha, que defienda al páramo de entes privados que solo llegan a “destruir páramo, para construir ciudad”, que pueda identificar que “Guerrero es la lucha que sostiene a un departamento, el alma y el sostén hídrico de las grande ciudades, un páramo que guerrera por subsistir” además de “un paraíso, que le ofrece a uno primero que todo tranquilidad, bienestar, maneras de supervivencia, de vida, donde se encuentra la mejor calidad del agua, la mejor calidad de tierra, oxígeno y también de juventud, uno todavía puede visitar los páramos y encontramos habitantes de 100, 105 años por el ambiente que hay allí, es totalmente diferente a una ciudad”.

Para mí qué es el páramoRosa Helena Rodríguez - Docente y lider social
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Esta es la realidad que se vive en uno de los 36 complejos de páramos que tiene Colombia, no son solo cinco los campesinos del Páramo de Guerrero, hay más de 4000 habitantes en una misma lucha, en una misma defensa de sus territorios, en una misma forma de generar sus ingresos, bien sea por el cultivo, por el ganado o la minería.

 

Un páramo como Guerrero no es solo el verde de su flora y fauna, también son costumbres, culturas y fiestas, como el Festival de la Papa realizado en Carmen de Carupa, que agrupa a los campesinos de este municipio y otros aledaños para eventos como el Azadón de Oro, donde compiten productores en limite de tiempo y al son de una buena carranga,  para sacar papa. Tambíen se lleva a cabo el concurso de hilanderas, en el que gana la mujer que más hile lana; el concurso de las esquiladoras, que son las mujeres que le quitan la lana a las ovejas; la competencia de tractores con obstáculos y el reinado de la papa, donde las candidatas pueden ser de diferentes veredas del municipio y la ganadora se elige de acuerdo a los conocimientos que tengan sobre las variedades de este tubérculo.  

 

Hay un lugar donde el agua nace, donde las personas conviven con la naturaleza y su historia enmarca su estadía en esta hábitat, donde la papa no solo es un tubérculo sino la razón principal para organizar un festival. Hay un lugar entre los 3000 y 3800 m.s.n.m. que aunque frío se convierte en el entorno perfecto para dar crianza a los guerreros de un páramo, paramunos que subsisten gracias al ordeño de sus vacas, el cultivo de sus tierras o su trabajo en minas. Hay un lugar donde el agua nace y se llama Complejo de Páramo de Guerrero. 

Papa criolla del Páramo de Guerrero
Páramo de Guerrero
Dana - Nora - Patricia
Páramo Guerrero
Pisco o pavo del Páramo de Guerrero
Sonajeros de viento
Vista desde una casa del páramo
Mónica Yamilé León
Frailejón del Páramo de Guerrero
Frailejón del Páramo de Guerrero
Bejuco del Páramo de Guerrero
Alirio Olaya
Páramo de Guerrero
Mónica y Carlos
Cultivo de papa - Páramo de Guerrero
Hermano de Carlos López
Preparando la tierra para el cultivo