El arquitecto que narra a Guerrero

Inicio

Reportaje

Las voces 

deGuerrero

Legislación

Guerrero

al aire

Realizadores

Además de haberse dedicado a la agricultura y a la ganadería, también fue ejecutivo de Fedecarbón y ayudó con la fundación de Fedepapa hace 45 años, experiencias que a través de los años lo ayudaron a formarse como historiador y defensor de los tausanos. Duró casado 38 años y abandonado hace 20 como él jocosamente afirma, tiene dos hijos que siguen sus pasos, su hija ya tiene su propia familia y su finca dentro del Páramo de Guerrero, en la que cultiva papa y cría ganado. Su hijo en cambio, se dedica a administrar su finca Hatoviejo, de 50 hectáreas, ubicada en la vereda Rasgatá, en donde también cultivan papa y tienen las crías de ganado de ambas fincas. 

“Tausa es uno de los municipios que prácticamente tiene el 90% de su territorio en área protegida”, como Alirio afirma. Además, menciona que aunque él ya es pensionado, aún trabaja por su pueblo, y que el hecho de que el municipio sea minero es una fortuna, pero con las delimitaciones, la ley 1930 y la desinformación de estos temas y poca consultoría con los campesinos, ya no se sabe si es beneficioso o no que Tausa tenga tanto territorio en áreas protegidas, esto pone en incertidumbre a los campesinos, quienes no saben lo que pasará con ellos y sus actividades económicas.

Alirio Olaya - Arquitecto Páramo GuerreroAlirio Olaya
00:00 / 00:36

Para Alirio, a la Ley 1930 encargada de la protección de los páramos, le faltaron decisiones políticas, “para decirle a la gente qué puede hacer, dónde lo puede hacer y en qué términos” mientras no se tenga claridad de eso, va a ser una pelea de todos contra todos, unos defendiendo la parte ambiental y otros la social. Pero una cosa sí tiene clara y es que el Páramo de Guerrero no puede quedarse sin personas “porque el arraigo de estas es tan grande y su sistema económico es tan importante que necesita ser preservado. En el páramo se necesita preservar una parte como protección del medio ambiente, otra como producción de agua, pero una parte muy importante como producto de una comunidad social, que se encarga de mantener el ecosistema y cuidarlo”.

 

Tausa no solo es su hogar, el municipio que lo vió crecer y vió regresar como arquitecto, es el lugar donde tiene sus recuerdos más valiosos, donde emprendió diversos proyectos, algunos de los cuales lo enorgullecen y otros en los que quisiera no haber participado, pero los que lo ayudan a ser consciente de que hoy más que nunca se debe trabajar por la preservación de ecosistemas como los páramos, cualidad que desarrolló gracias a su profesión y que implementa ahora en lo ambiental y lo social, para ayudar a entender como un lugar puede ser productivo para las personas y a la vez cuidado y protegido por ellas mismas. Un hombre que entiende su historia y se ha sentido orgullosa de ella desde siempre. 

Alirio Olaya - Arquitecto Páramo GuerreroAlirio Olaya
00:00 / 00:12

Alirio, un arquitecto tausano, una persona como cualquier otra que ha cometido errores y los ha aceptado, quien admite que si se sigue viendo la problemática de los páramos con desinformación y desde un extremo bien sea el social o el ambiental, nunca se llegará a una solución, hay que mirar todo el panorama y analizar los puntos a favor o en contra. 

 

Él, que es respetado, admirado y tal vez una de las personas que casi todos en el municipio conocen,  por haber sido descendiente de toda una generación de Olayas que estuvo presente en el pueblo desde su fundación; por ser un historiador de Tausa, de sus relatos de creación, en donde sus personajes principales son los Muiscas o Chibchas y la barbarie española; por haberse criado entre las montañas del páramo con cultivos y ganado; y por mencionar con orgullo sus raíces, su alegría por vivir en un territorio rico en producción, vegetación e innumerables historias ancestrales, hacen que Aliro también le da el alma a Guerrero.

”Mi sueño es ver que el campo florezca, que produzca comida. Yo sueño

con ver a Tausa como una despensa agrícola y ganadera”.

Laura Camila Sandoval Camacho 
Jhoan Esteban Ortiz Osorio

Tausa en lengua Muisca o Chibcha significa labranza alta, lo que se consigue de la tierra en la parte más alta de la montaña. Allá en esas alturas a 2900, casi 3000 m.s.n.m. está Tausa,  municipio cuna de culturas prehispánicas que fueron dueñas, protectoras y productoras en esos territorios, que no escaparon al yugo español ni al implacable trabajo de los colonos.

 

La llegada a Tausa se encuentra enmarcada por un paisaje nublado, resultado de una historia enmarcada por la minería, primero de sal y luego de carbón,  donde la explotación y quemas de este mineral emanan humo constantemente, haciendo que pocas veces se vea el cielo azul en la entrada al municipio. Su aire es denso y un poco hostigante, pues el olor de estas producciones es fuerte y para las personas que no están acostumbradas a él, se torna tedioso el paso por la carretera mientras estas quemas están activas.

 

Esto conforma un panorama donde el gris y negro le dan pinceladas al paisaje, las cuales hacen ver los días como si en todos fueran las cinco o seis de la tarde en invierno, un lugar donde el verde de las montañas de Tausa, de los Farallones de Sutatausa y del Páramo de Guerrero, se convierte en un espejismo que se puede ver, en ciertos instantes al día o después de pasar la cortina de humo. 

 

Alirio Olaya es un tausano nacido en la mitad del siglo pasado orgulloso y conocedor de su pueblo, un hombre apasionado por su historia que refleja en sus ojos verdes amor y arrepentimiento, sentimiento que lo apena por ser uno de los gestores en la quema de carbón para extraer el coque, práctica que arroja a la atmósfera 250 kilos de desechos aproximadamente (cenizas, materia volátil, gases, azufre, Co2) como él menciona. Su voz no demuestra un acento tausano, sin embargo, la seriedad y seguridad con la que habla sobre el páramo y su municipio, hacen notar el compromiso que tiene ahora de querer preservar este ecosistema y buscar métodos de producción sostenibles para el mismo. 

Era un niño alegre, extrovertido y curioso, estudió en la escuela General Santander del municipio y al graduarse, su padre lo envió a él y a sus cuatro hermanos a formarse profesionalmente en Bogotá. Su familia toda de este mismo lugar desde generaciones pasadas, ha sido partícipe tanto de la explotación de sal como el arar de la tierra en sus propios terrenos. Su padre fue uno de los primeros agricultores en llevar la siembra de maíz a esta parte del país, pero falleció justo cuando Alirio había terminado sus estudios en arquitectura, lo que hizo que este volviera a Tausa a ponerse al frente de la familia y de las tierras que heredó.

Alirio Olaya - Arquitecto
Templo Doctrinero Tausa
Iglesia Santa María Magdalena Tausa
Memoria
Finca de Alirio
Finca Hatoviejo
Primer tractor de la finca
Quema de carbón
Quema de carbón
Quemas de carbón
Alirio Olaya - Arquitecto